La saeta. El cantar. Antonio Machado. Joan Manuel Serrat . Dos poetas. Mano a mano, sin puntos cardinales.
Entrada con olor a incienso, a lirio, a vela y azahar. Con sabor a magdalenas, pestiños, roscos y torrijas. Folclore andaluz en su pura esencia. Arte, mantilla, capirote, penitente. Procesiones, costaleros, palios, pasos, nazarenos. Canto, silencio, clarines y tambores. Sentimiento, desgarro, devoción. Amigo, cofradía.
En la resolución de mi vida (que inexorablemente se apresura por avanzar, y que no falle), hay procesos que van a quedar suspendidos indefinidiamente no por faltas de pruebas, sino por otras causas (como se diría en jurisprudencia legal).
Ciertos proyectos, ilusiones, anhelos, propósitos... que de buen seguro ya no voy a poder alcanzar y/o realizar.
SOBRESEÍDOS.
Impotencia, crueldad.
¡Qué tristeza!
Hoy he hecho cálculos de edad.
Joven para trabajar.
Madura para reprogramar o reinciar.
Nada que ver con cuestiones del corazón, no ha lugar a perspicacias.
Sentimientos encontrados que cuestionan hechos y decisiones facturadas en el pasado.
Si una prospección de Verne o Wells se materializara hacia el pasado, allí estaría yo para probarla.
Pero, como creo que no voy a poder depender de una máquina del tiempo, casi será mejor que pregunte, me informe e interese dónde me puedo apuntar para nacer otra vez.
Hacía mucho tiempo que no escuchaba la emblemática canción de Lluís Llach "La gallineta" y ahora vuelve a estar de nuevo en el candelero.
Canción que, entre otras tantas también reivindicativas, me acompañó en mi adolescencia, etapa marcada por la transición política en este país.
Símbolo, metáfora, personificación que, en estado latente durante treinta y seis años, ha emergido con un protagonismo de rabiosa actualidad.
Hoy yo también la recupero no con ánimo nacionalista, ni con ambición política, sino como seña cíclica de protesta e indignación.
Como soldado raso, cual gallina débil y de nuevo oprimida, me enorgullece formar parte de su gallinero y, sintiéndome nostálgicamente rejuvenecida junto a ella, desde aquí también digo:
Prou!!!
¡Basta!!!
He encontrado esta otra versión de la traducción al castellano:
Gallinita, di que no.
Me niego a poner más huevos.
Al diablo con el yugo
que ya tanto te esclaviza.
Y para que no suceda
me causo un estreñimiento
y quien de mi se aprovecha
no va a tener huevos frescos.
La gallina ha dicho: “no".
¡La revolución soy yo!
Y me privais de volar
por un mísero grano de trigo
¡se acabó!
Con la vida por delante
sin sufrir por mi destino,
liberada del verdugo,
abrirá un nuevo camino
mi amistad con el vecino
La gallina ha dicho: “no".
¡La revolución soy yo!
Y voy a escoger los gallos
fuertes, sanos y valientes
que harta estoy de impotentes
y de noches aburridas
Y que quede claro ya
que yo de virgen ni hablar.
Y si me pongo flamenca
ya nada me costará
estreñirme una vez más.
Presente de indicativo del verbo ir que se traducirá en un futuro próximo, es decir mañana, en jornada de protesta.
"Yo voy, tú vas, él va...", ejerciendo el derecho al pataleo,
pero... ¿qué harán con lo que nos descuenten?
Aun así: me uniré a la huelga, el consuelo del pobre.