
Muchos niños y muchas niñas de muchas generaciones te hemos ido siguiendo: que si para mejorar la lectura, que si para trabajar la descripción, que si para trabajar los recursos literarios..., pero luego desapareciste de los libros escolares.
Hace unos días, mirando libros, te he vuelto a ver en el estante de una librería. No me lo he pensado dos veces: "L'ase Platero" en pictogramas (no diré la editorial para no hacerle publicidad). Te he hojeado, ojeado y comprado.
¡ Te han reeditado!
¡Felicidades!
Pero, ¡cómo han pasado los años!, ¡cómo han cambiado las cosas! (como dice el bolero).Tú sigues siendo pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no llevas huesos... Pero los niños de ahora no están acostumbrados a que el protagonista muera al acabar la historia. Les gusta un final feliz, un final incierto, un final cíclico, un final divertido, un final con moraleja, un final fantástico...
He decidido que, cuando lo cuente a mis alumnos, obviaré el final que para tí quiso Juan Ramón Jiménez y me basaré en tu descripción y en tus aventuras. Una de las más bonitas, sin duda, es aquella en la que se explica que por la noche te bebes dos cubos de agua con estrellas. La metáfora sí la entenderán. Ya te contaré.
Un beso.
Paqui
( Fuente de la imagen: absolutmadrid.com)